Antes de desarrollar los aspectos organizativos del trabajo en el Atelier, nos parece necesario hacer algunas aclaraciones sobre los objetivos que consideramos básicos y sobre algunas malinterpretaciones habituales en la educación artística.

Malinterpretaciones habituales

El Atelier y los aprendizajes técnicos o manuales

Enseñar técnicas plásticas, reproducir obras y estilos pictóricos con los alumnos de cursos superiores, o hacer manualidades y ejercitar las habilidades psicomotrices con los más pequeños… puede ser importante, pero la educación artística se orienta a la educación integral de la persona y no sólo a los aspectos manuales. Es importante tener claro que educar artísticamente no es hacer manualidades ni ser un virtuoso del dibujo. Hay una parte manual muy importante, pero hay una parte intelectual, expresiva, introspectiva, de acercamiento al mundo que quizás es aún más importante y que a menudo se ignora en el mundo de la escuela. Como decía Picasso, se pinta con la cabeza.

No se puede reducir el arte a lo estrictamente formal, ni siquiera a la belleza, de la misma manera que no se puede reducir a la persona a su aspecto externo. El arte “dice cosas”, refleja maneras de pensar, de entender el mundo, de sentir … y es conveniente que la escuela no reduzca el arte a copiar obras, a fabricar objetos, olvidando el potencial comunicativo y expresivo que encierra. Es importante preguntarse si las actividades que planteamos a nuestros alumnos permiten una implicación afectiva, cognitiva y creativa con su trabajo o se reducen a pintar con gamas frías o calientes, copiar, puntear, etc. dando lugar a 25 trabajos prácticamente iguales.

El Atelier, la experimentación y la expresividad

Esta faceta suele estar muy extendida en Educación Infantil: experimentar, tocar, jugar sin ningún tipo de límite a la libertad creadora de los niños ni ningún objetivo de aprendizaje. Aunque pueda parecer más atractiva que la versión de las manualidades, también resulta empobrecedor que el niño no tenga ningún tipo de límite u orientación. Es importante entender que el papel del docente debe ser un papel activo y que cualquier tipo de aprendizaje se enriquece con ejemplos, referentes, buenas preguntas, comentarios. Sin caer en la directividad, la maestra puede aconsejar, enseñar técnicas, preguntar y, en definitiva, acompañar el aprendizaje de una manera respetuosa, pero activa.

Asimismo la expresividad es un factor muy importante en el arte, pero no es el único. Conseguir una implicación afectiva del niño, pero a la vez “pensando”, que reflexione sobre los propios procesos y objetivos nos parece más adecuado. Es como si creyéramos que para expresarse por escrito no hubiera que pensar, ordenar las ideas, mejorar los recursos estilísticos o puntuar adecuadamente. Cualquier persona se expresa mejor cuando conoce los recursos del lenguaje que utiliza. La expresividad no está reñida con la reflexividad ni con el aprendizaje.

El Atelier y el juego

La plástica no es un tiempo para que el niño se distraiga y se relaje (perfecto si se distrae y se relaja) pero hay unas oportunidades de autoconocimiento, de enriquecimiento, de aprendizaje de estrategias, de trabajo cooperativo, de acercamiento al otro, etc. que sería una lástima desaprovechar. Si nosotros no somos conscientes de las posibilidades de aprendizaje que el Atelier ofrece, difícilmente daremos a este espacio la importancia que merece ni tendremos la actitud necesaria para que el niño también lo valore y haga aprendizajes importantes. Nuestra actitud anima al niño a perseverar, a valorar lo que hace y aprender. Quizás no es tan importante que seamos mayores expertas en arte sino que mostremos una actitud implicada y que dé valor.

El Atelier y la creatividad

Dentro de las diferentes concepciones de la creatividad, queremos resaltar dos que es necesario matizar que se refiere al trabajo en el Atelier: La creatividad como sinónimo de “todo vale” y la creatividad como estrategia de pensamiento focalizada en la resolución de problemas.

● “No todo vale” La creatividad, a diferencia de lo que a veces se puede creer, no es sólo hacer cosas originales, diferentes, divertidas, sino que -en palabras de JA Marina- consiste más bien en “producir intencionadamente novedades valiosas: no sólo deben ser originales “, en la” generación de ideas nuevas, apropiadas, de alta calidad “. La creatividad es un proceso inteligente que se hace preguntas, que busca soluciones, que juega con muchas posibilidades que en principio parecen absurdas, pero que implican una investigación. Una búsqueda en la que no todo vale. Creatividad no es aceptar sin criterio cualquier ocurrencia aparentemente atractiva, sino que implica un proceso de indagación y de contraste de soluciones que, poco a poco, aporta un bagaje creativo.
● Estrategias de creatividad. Últimamente se está trabajando mucho la creatividad para facilitar estrategias que mejoren el ámbito profesional: para aprender a resolver problemas, a encontrar soluciones alternativas, a ser más flexibles, etc. Estas son habilidades que, sin duda, el trabajo artístico en el Atelier facilita, pero que también tienen que trabajar en otros espacios de la escuela. Nuestro concepto de creatividad es más amplio, reducir el arte a esta competencia profesional supone reducir su potencial educativo. Concebimos el Atelier como un espacio artístico de conocimiento del mundo, de autoconocimiento, de expresividad, de formación de la sensibilidad estética, de acercamiento al mundo del arte y no sólo como un espacio de aprendizaje de estrategias creativas en un sentido estricto de la palabra.